Para las colosales tareas de costura requeridas, tuvimos que contratar a este equipo de chinas, las cuales se entregaron con ahínco a sus labores.

Aquí tenemos a una de ellas en plena faena creativa.

Algunas de las chinas trabajaban sin descanso, mientras que otras vagueaban indolentemente cuando el capataz no estaba. Al fondo a la izquierda, el chino Hua-Shi-Jang (Dientes de Acero).

La princesa de las chinas, probándose una capa a juego con la decoración circense.
Grupo de voluntarios autónomos colocando la carpa en el techo, mientras los funcionarios fumábamos y charlábamos tranquilamente abajo, dando las instrucciones precisas.

Vista de uno de los paneles laterales, con los autónomos al fondo.
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