Uno de los Técnicos Estéticos de la casa "Liborio y Peppino" finalizando el alineamiento vectorial anisotrópico de la carpa circense. Obsérvese la destreza y minuciosidad que siempren han caracterizado a esta afamada casa de modas.

Instantánea de la colocación de uno de los carteles decorativos, bajo la atenta mirada y la actitud preocupada del Director Artístico (el caballero de la izquierda que sostiene el vaso rojo y se apoya en la barra con la mano en el cuadril).

Nuestro artista principal (el ya conocido Thony Elde Larreyes), dando las últimas pinceladas al cartel principal del Circo. Preguntado por una periodista sobre el origen de su maestría con brochas y pinceles, respondió: "desde pequeño me gustaron los instrumentos largos y duros con pelo en uno de los extremos". ¡Ahí queda eso!

El Sr. Pregonero, recuperándose de un ataque de estrés, plácidamente sentado mientras sostiene un cartel del Canijo de Carmona caracterizado de payaso malabarista. Siempre ha habido clases y siempre las habrá.

Las famosas banderitas. Tres horas de trabajo bajo la lluvia, pero ha merecido la pena: obsérvese la delicadeza de los tejidos, la viveza de los colores y lo bien combinados que van. Una maravilla, vamos. Como están tan tupidas, cuesta trabajo ver el cielo que hay sobre ellas.

La Junta Directiva del Circo toma las últimas decisiones con respecto al día de la inauguración: "yo no hago tortilla, mare, que es muy entretenida; pues yo no hago las habas, que tengo que ir a la pelu; yo no pienso pagar de mi bolsillo la mayonesa; hay mucho pan; hay poco pan; venimos a las cuatro; no, a las cinco; no, a las ocho...". Un ambiente ideal de cordialidad y entendimiento. (¡Y yo vi a sé, y yo vi a sé... lo que diga mi mujer!)

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